Cualquiera que me conozca sabe bien que a veces me pongo cabrón, hay muchas cosas de las que no se me puede hablar, por ejemplo, que alguien venga a decirme que el sellador de pan eléctrico es mejor que el de fundición o que venga a hablarme sobre la conveniencia de mentirle a la gente con excusas cuando uno no tiene ganas de hacer algo que le proponen. También me hace calentar mucho cuando alguien viene a hablarme maravillas de un grupo que hace covers, en seguida salto como leche hervida ¿Por qué no se dejan de joder y hacen sus propias canciones como hacen los del rock nacional? Hay más dignidad en una mala canción propia que en un Yesterday impecable. Cosas como esta decía, hasta ayer…
La verdad es que me volví tolerante sobre este asunto ayer a la tardecita después de que mi amigo David me invitara a una fiesta que organizaba la mamá de la novia. Por lo que me dijo, la cosa pintaba muy mal, así es que accedí sin dudarlo un segundo. Sí, tenía toda la pinta de que me iba comer un garrón importante, el resumen que recibí al teléfono sobre la propuesta no dejaba lugar a dudas: sacándole de encima el speech marketinero podía interpretarse sin mucha dificultad que la fiesta se trataba de señoras grandes envueltas en vestidos de telas estampadas de animales con adornos de strass. Señoras idolatrando a un Sandro de fantasía junto a maridos aburridos. Maridos comiendo empanadas o mirando más el reloj que a las señoras de collares de Fantasía o al Sandro de strass y sentados en sillas de jardín de plástico. Además, en cuanto pisara el recinto, podía estar seguro que mi único conocido en la fiesta, mi amigo David, iba a dejarme de clavo para irse a apretar con su novia.
El asunto que sostenía mi disgusto por el cover de Sandro, de los Beatles y de cualquier otro, ahora lo sé, era el desconocimiento de su razón de ser. Uno no ama lo que no comprende: Las ecuaciones diferenciales (¿no eran suficientemente complicadas las ecuaciones ordinarias?), el lanzamiento de bala (¿para que se inventaron los cañones?), el Ice Tea (¿Porqué no lo toman caliente?) y el Blue Tooth (¿Qué tiene que ver con un diente y que hace en mi computadora?). Volviendo a nuestro asunto del cover yo me preguntaba: ¿Qué gracia tiene que venga un tipo e imite a otro que le va bien y qué, como resultado, le vaya bastante peor? ¿Alguien oyó alguna vez de un Refrescola Rock Festival compuesto de los más relevantes exponentes del cover? No, ni los covers de las bebidas famosas ni los covers de las personas igualmente famosas importan un bledo a nadie. ¿Por qué el imitador de Elvis no saca temas nuevos? Eso sí que me gustaría oírlo… Y por último, ¿De qué le sirve a Elton John que haya un tipo cantando Sacrifice a grito pelado en uruguay?
Esta última pregunta puede darles la llave de acceso al conocimiento que buscamos sobre los covers, con tal que se abandone el mundo de las personas cualquiera para adentrarse en el mundo de los Elton Johnes.
¿Qué quiere un Elton John? ¿Qué quiere una persona cualquiera? ¿Qué tienen en común? En última instancia, perpetuarse, como todo el mundo.
Ahora, hilemos más fino: Un tipo cualquiera, a causa de los genes o la irracionalidad, aprecia la idea de perpetuarse tal como los hacen los Elton Johnes, pero el primero, sabiéndose mortal entiende que no puede hacerlo tal como lo haría un Tom Cruise en Entrevista con un Vampiro ni un Victor Sueiro en el canal nueve. No, el único medio que se le ocurre para lograrlo consiste en obtener una serie de réplicas de sí mismo bastante flojas y costosas a partir de ese mecanismo primitivo y muy placentero que tanto preocupa a los padres de jóvenes adolescentes. Esto hacen las personas promedio. En cambio, ciertos genios mediáticos toman un camino alternativo y dificultoso para alcanzar el mismo objetivo.
Estas personas decididas de las que hablo son artistas, cantantes, actores, bailarines y vedettes, la inmensa mayoría, comienza de pequeño tomando clases de baile, canto o teatro. La inmensa mayoría abandonará pasada la adolescencia o al enfrentar la primera dificultad seria tal como la imposibilidad de juntarse a ensayar los jueves o el advenimiento de una novia celosa y relegará estas actividades a un plano secundario y finalmente deberá conformarse con los medios normales para perpetuarse. Parte del grupo restante, logrará un éxito mediático moderado, si se tiene suerte y talento puede que incluso logre darse una buena vida a partir de ello pero deba contentarse, al igual que cualquier miembro del grupo anterior, con la mecánica biológica como llave para la inmortalidad. Los que me interesan son los que quedan.
Unos pocos artistas, como Elvis Presley, Elton John y el Sandro tienen acceso a otra llave, una muy peculiar, que permite llegar mucho más allá del acceso fácil a la fama y la fortuna. Esta llave lo que les permite es abrirse paso a la inmortalidad sin necesidad de la cópula indiscriminada (aunque bien sabemos que se dan lúdicamente a ella con frecuencia acompañados alegremente por jóvenes adolescentes muy a pesar del deseo de sus preocupados padres). Esta llave les da acceso a un mecanismo sutil y mucho más perfecto que evita las mañanas de papilla y las noches de vick vaporub.
La cosa resulta comunmente así, una persona cualquiera se esfuerza para conseguir una esposa y un trabajo estable para los próximos treinta años para poder pagar una hipoteca y disponer de una casa propia y criar sus futuros hijos en ella. Un buen día, algunos años después, despierta bañado en sudor y cae en la cuenta de que ya no tiene diecisiete años pero sí dos hijos, y para colmo ni siquiera se le parecen mucho.
Otras veces, despierta una mañana similar y sucede más o menos lo mismo salvo que sus rosadas réplicas, en cambio, sí se le parecen. ¡Gran cosa pienso yo! Pero pueden estar seguros de que a la larga opinan diferente de las cosas que importan. Es más, a partir de los catorce años empiezan a contradecirle, odian todo lo que el padre representa y veneran todo lo que éste odia. Cualquiera que haya prestado atención a uno de sus hijos sabe perfectamente que este hace todo lo que está a su alcance por no parecérsele en lo más mínimo.
Sí, al plan para la perpetuidad a base de préstamos a treinta años, papilla y casa con jardín se le cae el revoque y filtra agua por la terraza. La réplica está arruinada, no hay nada que se pueda hacer al respecto. Sí le hablás es peor, dice la madre, con tal de no llevarnos el apunte es capaz de cualquier cosa. Basta que uno trabaje de administrativo para que el desgraciado quiera dedicarse al futbol. Los hijos de los guitarristas con toda la furia son bajistas, la mayoría, sin embargo, se hace baterista. Muchos trabajadores de la construcción andan haciendo malabares para ocultar el hecho de que uno de sus hijos es un emo.
Imagínense ahora que pasan muchos años y que se encuentran con que el señor administrativo, el virtuoso guitarrista y el trabajador de la construcción han muerto, sus descendientes no se les parecen siquiera en la forma de decir buen día. El bisnieto del administrativo eligió hacerse artista bohemio, su hijo con toda la furia llega a delicuente. En cambio, pensemos en un Elvis Presley, ya pasaron muchos años y sigue muerto de sobredosis. Pero en alguna parte de Colombia, un chico recolecta cada retazo de su vida durante años, sabe todo lo que se puede saber de él. Para el chico colombiano, Elvis es su ídolo mitad porque se le parece un poco y mitad porque rescató un tocadiscos Winco y una serie de discos de pasta del altillo polvoriento de la casa de sus abuelos cuando tenía ocho años y como no tenía nada mejor que hacer, se dedicaba a escucharlo para adelante y para atrás, una y otra vez, tanto que podía vencer la paciencia de cualquier persona adulta saludable que se encontrara cerca. Al terminar el verano, se sabía todas las letras a pesar de no saber una palabra de inglés. Un buen día, el chico roba una pomada de zapatos del armario del padre y se tiñe el cabello y es castigado, pero esto no cambia su actitud en lo más mínimo. Si le hablás es peor, dice la madre. Mas tarde, conseguiría gomina y algunas chaquetas en ferias americanas, y una guitarra eléctrica. Al año tendría su primera banda y comenzaría a hacer covers en bares de la zona.
Como les decía, hace unos días, acompañé a un amigo a una fiesta familiar, allí cantaba Sandro pero no era El Sandro entrado en años y en canas al que estamos acostumbrados. No, éste era un sandro joven y flaco, como del 70’, con el pelo negro en serio, este Sandro se sabía las letras y cantaba mejor, era alucinante.
Sandro es inmortal, no porque vaya a vivir por siempre, ni gracias sus ingratos hijos que le hacen sentir malasangre, ni siquiera es inmortal gracias a sus grabaciones. No, él es inmortal porque, en este momento, en decenas de casas hay un ejército de chicos aburridos depositados para mejor comodidad de sus padres en la casa de los abuelos y van a encontrar un Winco y un disco de pasta y van a destrozar la púa y van a destrozar el disco de tanto hacerlo sonar y después van a destrozar el Winco por alguna perfecta razón tal como hacerlo funcionar contra su volutad forzando el brazo mecánico y a falta de púa, usando alfileres y cinta scotch.
En este momento, millones de chicos depositados en las generosas casas de sus abuelos, rastrean caprichosamente cada centímetro de la casa, y cada objeto que consiguen, cada chuchería -guardada quien sabe por qué diablos- es estudiada minuciosamente con fines recreativos. Toda posible aplicación es ensayada una y otra vez, en complicidad con primos y hermanos, ya sea que se trate de zapatos, vestidos, tinturas, jarrones frágiles, plumeros roñosos, cosas metálicas, palos con astillas, baterías sulfatadas, veladores, libros apolillados, bolitas de naftalina, cartuchos de munición, lo que sea. Cada una de estas cosas es mirada con atención, golpeada contra una pared, mojada con una manguera, chupada, observada a contra luz, colocada sobre la cabeza de alguien, doblada, arrojada contra una pared, usada de tambor, cubierta de tierra o bichos, chupada nuevamente y finalmente disputada su propiedad y comerciada por otras chucherías valiosas. Es común incluso que se libren pequeñas batallas por éstas. En algún momento, los chicos vuelven sedientos del parque, descienden cubiertos de mugre y restos de fruta desde los tejados, las terrazas y los árboles, vuelven al interior de la casa por ventanas y puertas y retoman su tarea. Gracias a estas pequeñas investigaciones muchos años después habrán químicos, médicos, diseñadores, percusionistas, mecánicos y periodistas pero también, gracias a ellas muchos artistas del pasado serán caprichosamente inmortalizados.
Sí, mientras la abuela duerme la siesta, un chico ha revisado por décima vez cada rincón del altillo, ha encontrado un buen uso para su última valiosísima adquisición, y –a modo de recompensa- descansa tranquilamente con la espalda apoyada en el piso cubierto de polvo, mira con curiosidad los agujeros y telarañas del techo y de fondo suena a medio volúmen en un tocadiscos Winco un ruinoso y decadente disco de los sesenta.
Tags: covers, gente-aburrida, gente-chica, mios, niñez

Mientras Sandro siga cantando yo sigo siendo una chiquilina, ese creo que es el éxito de los covers. La inmortalidad del oyente.
Cito: “Cualquiera que haya prestado atención a uno de sus hijos sabe perfectamente que este hace todo lo que está a su alcance por no parecérsele en lo más mínimo.”
Esto debería saberlo todo el mundo porque es detestable escuchar los persistentes comentarios de estúpidos que dicen “sos igualito a tu papá” ó “te pareces a tu viejo” y se te quedan mirando medio sonrientes y asintiendo con un movimiento arriba-abajo de cabeza.
Despues de que hacen ese comentario pareciera no quedar otra que mandarlos a la mierda. Acaso ¿nunca fueron hijos?
BatmanNowhere Man,Propongo un pequeño cambio de roles que dejaría a todos más contentos: “Don, ¿Sabe que está igualito a su hijo?” o “Cada día se parece más a su hijo”.
Creo que podría funcionar
.
Susana,
Un día de estos me pego una vuelta por allá con unos CDs del Sandro de David (ya arreglé con él por el préstamo) y viajamos en el tiempo.
Her.
Soy otro david, no el david de la historia, sino un tocayo.
Me parecio muy bueno el relato.
Justamente ahora me estaba sirviendo de inspiracion para un texto que trata de cuando fui a ver un imitador de Cacho Castaña y… pero no se parece al tuyo, no. En mis parrafos logro hilarlo con el tema de los hijos que se resisten a ser igual a sus padres… pero de otra manera, hasta irreverente si se quiere.
Ademas lo digo con mis palabras.
Ahora que lo pienso… de que fecha es tu texto? No te habras pasado por mi blog vos? Que sea la ultima vez.
Muy bueno, un abrazo.
PD: No te invito mas a las Sandro’s parties.
David,
La lista de blogs de los que copio los textos es bastante larga. Justamente, este post
salió de pegar con bastante esfuerzo dos textos que copie hace mucho tiempo quien sabe de donde.
No podría asegurarte nada. la historia de cacho castaña, promete, escribila.
PD: ¿Si voy sin que me inviten, cómo dismulo mi goce después?
“(…) al enfrentar la primera dificultad seria tal como la imposibilidad de juntarse a ensayar los jueves”: Esto es excelente.
Todo es muy bueno, pero eso me pareció excelente.
Midori,
Me alegro de que te haya gustado. A veces me sale.
Her.
Buenísimo, che, son los motivos.verdaderos, que no les presten lugar para ensayar (cada vez se escucha menos eso de q la mamá de alguno de la banda diga: prefiero q estén acá que los tengo a la.vista, y no en la calle. En el caso de mi hijo y su banda, tuvimos la suerte de q quedara embarazada la novia del lider, q era.el.q ponía la casa. Se casó, se acabó el tiempo de ensayos. La humanidad no perdió gran cosa.
Mi madre tuvo la suerte de que nunca haya sido muy riguroso con el tempo, eliminando así la posibilidad de tocar en grupo. ¡Pero, quién sabe! un día de estos me amigo con el metrónomo y le armo una salita de ensayo en el lavadero
.