En estos tiempos donde el casamiento se ha vuelto una institución obsoleta y poca gente se molesta en realizar un trámite tan oneroso, ningún profesional quiere ocuparse ya de traer vientos de frescura a esta institución abandonada. Cuando algo se vuelve innecesario, es de esperar que sea, por lo menos, simple. Quién haya pensando seriamente en salvar la costumbre del matrimonio sabe que lo que hace falta son ideas eficientes para simplificar el laborioso proceso de casarse. Por esto, he decido escribir un relato que oriente a aquellas parejas de jóvenes que quieran pasar por el rito de manera ágil, ahorrando una fortuna en arreglos florales, tortas de varios pisos, vestimenta, fotógrafos profesionales, comida y negros que bailan en zunga sobre las caras de las bisabuelas, y todo basándome en mi propia experiencia al respecto, que no es poca cosa.
Archive for the ‘cuentos’ Category
Guía para casarte en sólo 15 minutos
Lunes, Julio 12th, 2010Cruces con Hombrecitos
Viernes, Junio 11th, 2010
Hace dos años, Carl Andersson, mejor conocido como Carlitos o El Diablo, vino a Buenos Aires de vacaciones desde Suecia y decidió quedarse a vivir. Cuando le preguntan por qué se quedó, él responde sin dudarlo, le gusta mucho (muchou) que la gente le agarre la clavícula para saludarlo. Además le gusta comer asado (asarou) más que pescado. También dice que es una sorpresa agradable que, cada tanto, alguien que apenas conoce le pegue un chirlo en el cola y le diga ¿¡Qué hacés!? Lo que menos le gusta es el tener la piel pegajosa todo el tiempo y esperar el 112 a las dos de la mañana, horario al que ya se acostumbró a disfrutar.Rent a Dog
Miércoles, Mayo 19th, 2010Esta semana me enteré de un servicio que está ofreciendo una empresa nueva que creo puede revolucionar el mundo de las mascotas. El asunto es así, uno en lugar de tomar la decisión de tener un perro, puede optar por el servicio que ellos ofrecen, eligiendo al animal de un catálogo, ellos lo envían a tu casa, vacunado, bañado y con la panza llena por un plazo entre una semana y un mes, también te dejan la comida fragmentada en bolsas que llevan la etiqueta del día que le corresponde. Podés elegir la edad y la raza del bicho. Finalizado el período, lo van a retirar a tu casa, lo vuelven a bañar, cepillar, etc. y podés optar por extender el alquiler quince días más o dar por terminado el asunto. Lo bueno de esto, es que te permite tantear a ver como venís, cómo te llevás con el bicho, y lo mejor de todo para el que se anima, te permiten comprar el bicho y te lo financian a tasa fija. Les dejo el link (http://www.rentadog.com.ar), para que se peguen una vuelta y me cuentan.
¿¡Quién!? ¿¡Quién!?
Domingo, Mayo 9th, 2010
Hace un tiempo, un amigo me dijo que existe una palabra particular que sirve para sacar completamente de quicio a una persona cualquiera. Alguna clase de gente posee muy buen olfato para encontrar palabras próximas a dicha palabra detonante y a causa de ello, a la larga, terminan odiados en secreto por medio mundo. Aún así, casi nadie sabe cuál es la propia palabra -mucho menos la ajena- y si lo supiera, evitaría seguramente decirla en voz alta. Esto es una suerte, nunca damos con esa palabra que tiene un impacto certero y unas consecuencias impredecibles sobre el comportamiento de una persona. Nunca damos con esa palabra. Casi nunca. Este relato trata de una de esas raras otras veces.
(…)
¿Y si me lo tomo, qué?
Domingo, Febrero 14th, 2010- I -
02:00 AM - Ayer dormí mal y me levanté temprano, anteayer también. Hace rato que vengo dando vueltas en la cama. Voy a dejar anotado lo que voy haciendo y lo que voy pensando, para matar el tiempo.
02:01 AM – En el techo de la habitación hay una familia de cuatro mosquitos. Los cinco queremos lo mismo. Que yo me duerma pronto. Su gula y mi descanso van a tener que esperar, sin embargo.
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Anzuelos y Canutillos
Viernes, Enero 29th, 2010El señor Collet no sospecha que el auto está sin batería. Camina por la vereda desde la puerta de su casa con el llavero en una mano. Contra el cordón de la vereda, hay un Peugeot 504 plateado impecable, la última persona en conducirlo fue la señora Collet, el día de ayer. El Peugeot tiene las luces encendidas a pesar de ser las tres de la tarde de un viernes soleado y de estar a rayo del sol desde el mediodía. El señor tampoco sabe que tiene muy poco combustible, quizá el suficiente como para viajar hasta la estación de servicio más cercana pero seguramente no alcance para llegar a la Shell que acostumbra ir (esto lo descubrirá mucho más tarde).
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Un Sandro de Strass
Domingo, Enero 10th, 2010
Cualquiera que me conozca sabe bien que a veces me pongo cabrón, hay muchas cosas de las que no se me puede hablar, por ejemplo, que alguien venga a decirme que el sellador de pan eléctrico es mejor que el de fundición o que venga a hablarme sobre la conveniencia de mentirle a la gente con excusas cuando uno no tiene ganas de hacer algo que le proponen. También me hace calentar mucho cuando alguien viene a hablarme maravillas de un grupo que hace covers, en seguida salto como leche hervida ¿Por qué no se dejan de joder y hacen sus propias canciones como hacen los del rock nacional? Hay más dignidad en una mala canción propia que en un Yesterday impecable. Cosas como esta decía, hasta ayer…
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Siempre me hace lo mismo
Viernes, Febrero 13th, 2009
No me anoto por lo siguiente: me parece jodidamente peligroso.
Para hacerlo más gráfico, imaginate que los tíos se están yendo de vacaciones todo el mes. Los tíos saludan con besos, sonrisas y abrazos, antes de partir en la camioneta. Por fin solos, piensan. Vos devolvés los besos, sonrisas y abrazos. Por fin solos, pensás. [...]
Gina
Sábado, Noviembre 10th, 2007
Conseguí un block de carátula verde musgo por dos con noventa y una microfibra azul por dos pesos en un todo por dos chinos ¡una ganga!. Lástima que se te reviente la microfibra a penas la empezás a usar. Tengo el dedo mayor de la mano derecha azul pero la microfibra escribe lo mismo ¡Perfecto! Tiene que estar todo anotado antes de que me olvide los detalles, antes de que llegue el A.C.A., me de electricidad y comience el regreso y el olvido. Estoy en la esquina de Corrientes y Federico Lacroze, a metros de la boca del subte, el sol de primavera me da de lleno en la cara y transpiro como un chancho, no importa. Apoyado sobre la baranda que separa la vereda de la calle escribo frases cortas y solo me interrumpo cada varios minutos para ver si veo la inconfundible camioneta amarillo patito del servicio mecánico. Nada, perfecto, ¡perfecto! Puedo seguir escribiendo. [...]


